viernes, 13 de marzo de 2026

"El arquitecto" de Stèphane Demoustier, no hay mayor pelea que la de mantener tus principios

El cine francés es un gigante que semana tras semana nos trae nuevos estrenos. "El arquitecto" de Stèphane Demoustier llega a las salas españolas avalado por sus ocho nominaciones a los César franceses aunque finalmente solo obtuviera dos de los premios menores, el de diseño de producción y el de efectos visuales. Una película basada en hechos reales que nos presenta el proceso de creación del Arco de la Defensa de París por el desconocido danés Johan Otto von Spreckelsen. Impecable en su disposición aunque algo fría en su desarrollo.

Stèphane Demoustier dirige su cuarta película con las altas expectativas que derivan de sus anteriores trabajos. Y lo hace con un proyecto de grandes dimensiones como la obra arquitectónica a la que se refiere. Nos cuenta cómo nació el Arco de la Defensa de París y cuál fue su inestable camino hasta el resultado final en 1989 con motivo del bicentenario de la Revolución Francesa y la declaración de los Derechos del Hombre.

El arquitecto danés Johan Otto von Spreckelsen, contra todo pronóstico, diseñó un magno proyecto que requería un elevado presupuesto. En "El arquitecto" se presenta este acontecimiento con cierto sarcasmo. Sin ir más lejos, el presidente F. Mitterrand se muestra tremendamente elitista y caricaturesco. Su sintonía con "Spreck" es evidente y uno de los grandes dolores de cabeza de los funcionarios franceses que gestionan el proyecto.


Por momentos recordamos la maravillosa "The brutalist" en la elección del mármol, aspecto fundamental para el arquitecto. Sus imágenes y fotografía son espectaculares. Y es indudable el rigor de la película para narrar las dificultades, conflictos y batallas a las que se enfrenta un creador por defender su criatura. El actor Claes Bang que interpreta al arquitecto recrea perfectamente la disciplina del personaje y sus obsesiones. Además se acompaña con acierto de la actriz Sidse Babett Knudsen, intérprete danesa de amplio recorrido internacional.


En definitiva una película interesante y precisa de obligado visionado para los amantes de esta profesión que sin duda se verán reflejados en muchos de sus conflictos y peleas. El resto, pese a su ritmo algo lento, conectará con un hecho histórico poco conocido en nuestro país pero del que podemos sacar grandes aprendizajes sobre la resiliencia y la importancia de mantener tus principios, algo de lo que andamos bastante escasos últimamente.

José Daniel Díaz

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