El mes de enero siempre trae estrenos de Oscar y uno de ellos es "Marty Supreme" de Josh Safdie, un biopic atípico sobre Marty Reisman, un jugador de ping pong norteamericano de los años 50 interpretado magistralmente por Thimothée Chalamet. Una adaptación muy libre de las vivencias del excéntrico deportista que se muestra como un timador, tramposo y orgulloso buscavidas. Una auténtica delicia cinematográfica.
Como el propio director reconoce, esta película estaba hecha para el joven actor Thimothée Chalamet. Un personaje irrechazable para sacar a relucir todas las virtudes del actor. Basado de una manera muy libre en un mítico jugador de tenis de mesa, la película es un continuo vaivén de situaciones para cumplir las egoístas pretensiones de su protagonista.
En cierta forma nos podría recordar al estupendo personaje que dibujó Leonardo Di Caprio en "Atrápame si puedes" de Steven Spielberg, pero el Marty Reisman que se refleja en "Marty Supreme" se define más por su amoralidad que por sus actividades delictivas. Una amoralidad que puede ser más dañina que el robo o la estafa. Jugar con las personas para alcanzar sus objetivos es deleznable y le convierte en el antihéroe perfecto.
El espectador busca continuamente un momento de esperanza para el personaje y, sobre todo, de redención pero resulta imposible. Su personalidad atrae a gente que se mueve por el mismo egoísmo. Gwyneth Paltrow que interpreta a una adinerada actriz venida a menos que sobrevive de los proyectos que le monta su marido, es un buen ejemplo. "Marty Supreme" demuestra que es posible disfrutar de una película de seres imperfectos, de supervivientes interesados en su propio drama.
No es habitual encontrar títulos tan interesantes como éste, historias que te atrapen más allá de unos efectos visuales o una buena fotografía. "Marty Supreme" destaca por un guion efectivo, rápido y audaz que siguen con maestría un grupo de actores encabezados por Thimothée Chalamet quien ya está saboreando su primer Oscar. Una muestra más de buen cine alineado con el entretenimiento, porque gracias a Dios, aún existen proyectos con esta filosofía.
José Daniel Díaz




No hay comentarios:
Publicar un comentario