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lunes, 10 de febrero de 2014

"Vivir es fácil con los ojos cerrados" de David Trueba y "Las brujas de Zugarramurdi" de Alex de la Iglesia acaparan la mayoría de los Goya


Dio para mucho la Gala de los Premios Goya de este año. Ya venía calentita por el "plantón" del Ministro de Cultura, Educación y Deporte José Ignacio Wert pero ya se fue caldeando con el paso del tiempo. Primero, con las manifestaciones de todo tipo que se agolparon en la puerta del Auditorio Príncipe Felipe y después con las declaraciones que se fueron sucediendo en el escenario. Pero lo más importante eran los premios y, aunque se preveía un reparto muy proporcional entre las favoritas, finalmente "Vivir es fácil con los ojos cerrados" de David Trueba se llevó los premios principales y "Las brujas de Zugarramurdi" de Alex de la Iglesia los premios más técnicos.

La 28 edición de los Premios Goya, por primera vez, no recibía la visita del ministro de turno. El ambiente estaba "raruno" y hemos entrado en un círculo donde el personal está más pendiente de lo político que de lo puramente premiable. Manel Fuentes hizo un vano esfuerzo por reconducir el evento hacia lo ocioso, inocente y, casi diría, cinematográfico pero el resultado, exceptuando una introducción simpática, fue de aprobado justito. De vergüenza ajena (no se me ocurre otro calificativo) podríamos definir el baile ó musical extraño que se marcaron Lucía Jiménez, Carolina Bang, Secun de la Rosa, Adrian Lastra, Fernando Tejero, Javier Godino, Dafne Fernández y el propio presentador. Impresentable.

Pronto nos dimos cuenta que "Las brujas de Zugarramurdi" se iba a hacer con todos los premios técnicos. Uno tras otro, fueron cayendo los galardones hasta sumar la magnífica cifra de 8 Goyas. Hay que destacar que uno de ellos no fue técnico, el de mejor actriz de reparto para Terele Pávez que nos regaló uno de los momentos más emocionantes de la noche.

Casi paralelamente los premios más importantes de la noche se repartían sin claro favorito. Por un lado, Javier Pereira por "Stockholm" y Natalia de Molina por "Vivir es fácil con los ojos cerrados" se hacían con los Goya a mejores actores revelación. Ambos bastante cantados y justos por cierto. Ella dijo esa mítica frase de "que nadie decida por mí", que le valió una de las primeras ovaciones de la noche.

He de decir que en general coincidí bastante con el reparto de premios. Especial ilusión me hizo el Goya a mejor actor de reparto para Roberto Álamo por "La gran familia española", que junto a la hermosa canción de John Rouse, fue lo único que arañó la película de Daniel Sánchez Arévalo pese a sus 11 nominaciones. La cara de Carlos Bardem fue ésa contenida que intentas mantener pese al disgusto. Además, estar acompañado de tu madre y tu hermano tampoco debió favorecer porque los focos estaban más destinados a ellos que al nominado.

"La herida", esa pequeña producción que ha sido la gran revelación del año junto a "Stockholm", obtuvo dos premios de los importantes: la mejor dirección novel para Fernando Franco y la mejor actriz protagonista para Marian Alvarez. Tampoco se fue de vacío la que, para mí, fue una de las grandes sensaciones del año, la imprescindible "Todas las mujeres" de Mariano Barroso que se llevó merecidamente el Goya al mejor guión adaptado.

Pero si hubo una gran triunfadora, ésa fue "Vivir es fácil con los ojos cerrados". Esta película la vi en el pasado Festival de San Sebastián y me impresionó muchísimo. Y además transmite inocencia, amistad, amor,... valores que hoy en día están venidos a menos. Guión original y dirección para David Trueba (por cierto, qué bien y qué interesante lo que habla este hombre), actor protagonista para Javier Cámara, música original y, sobre todo, mejor película del año hicieron de este precioso film un ganador irrefutable.


También hubo grandes perdedoras, "15 años y un día" y "Alacrán enamorado" se fueron sin Goya mientras que "Canibal" de Manuel Martín Cuenca se conformaba con la mejor fotografía. Pocas esperanzas albergaban sus responsables pero el golpe tuvo que ser bastante duro.

En definitiva, una Gala bastante pobre en cuanto a puesta en escena, muy justa en cuanto a reparto de premios y muy reivindicativa como viene siendo habitual. Echo de menos esas alfombras rojas llenas de apasionados cinéfilos recibiendo a sus estrellas; de momento me tengo que conformar con pancartas, eslóganes y manifestaciones. Adiós glamour, adiós ilusión.

José Daniel Díaz

lunes, 16 de diciembre de 2013

Crítica: "Ismael"

Desde antes del verano se venía hablando del nuevo trabajo de Marcelo Piñeyro, una película que prometía sensibilidad y ternura protagonizada por Belen Rueda y Mario Casas. "Ismael" por fin llegará a las carteleras el próximo 25 de diciembre y, pese a la expectación creada, no ha conseguido alcanzar los niveles tan altos a los que apuntaba.

Sería atrevido descubrir ahora al realizador argentino. Su carrera se ha desarrollado permanentemente entre los estados emocionales, jugando con la reacción de los personajes ante situaciones inesperadas ó límites. Ejemplos fáciles de recordar serían "El método" y "Kamchatka", dos éxitos que transmitían esperanza a la hora de afrontar "Ismael". 

A través de "Ismael" vuelve a seducir con las distintas maneras que tiene el ser humano para afrontar algo sorprendente y de fuerte carga emocional. En esta ocasión un niño, Ismael, de apenas 10 años se monta en un AVE de Madrid a Barcelona para conocer a su padre biológico. Su llegada removerá muchos sentimientos escondidos, retomará conversaciones mal cerradas y cambiará la vida de todos los que le rodean.


La idea original, la base, es muy interesante. El enfoque y la manera de trasladarlo no tanto. Me parece talentosa la idea de conocer los secretos de la familia a la vez que lo descubre Ismael. Sin embargo, cuando los diálogos y las interpretaciones entran en escena, todo se vuelve forzado y poco real. Continuamente se deduce un trasfondo familiar oscuro que nunca llega a desvelarse, con conversaciones muy manidas y planas que no esconden nada más allá de lo que se dice.

Entre los intérpretes sólo Sergi López y Juan Diego Botto destacan en esta producción. La dupla protagonista compuesta por Belén Rueda y Mario Casas hace aguas por todas partes. Es de alabar la carrera que está buscando Mario Casas combinando papeles de corte adolescente con otras más maduras como ya realizó con éxito en "Grupo 7" ó "La mula". Es una lástima que en esta ocasión la jugada no le haya salido bien, desbordado por un personaje muy complejo interiormente que apenas encuentra respuesta en la inexpresiva cara del actor gallego.

El guión es una mezcla de tópicos sazonados por una innecesaria sensiblería. Las conversaciones son tan predecibles que pierden todo el sentido de la realidad. Y ése es el mayor defecto de "Ismael", contarnos algo que no parece real. En el cine no es tan importante ser verídico o realista, como el hecho de parecerlo.

"Ismael" no ha logrado emocionarme ni despertarme algo en el corazón. Era evidente su intención y, por tanto, se puede decir que no ha cumplido el objetivo. Sin despreciar una hermosa banda sonora, una loable puesta en escena y una idea original muy poderosa, falla en lo fundamental. Y al maestro no le podemos perdonar eso.



José Daniel Díaz

domingo, 10 de noviembre de 2013

Crítica: "Stockholm"

Si algo me transmite "Stockholm" de Rodrigo Sorogoyen es ilusión. La ilusión de saber que con poco se puede hacer mucho, que una historia pequeña puede transmitir tanto o más que una superproducción, que las ganas y el positivismo pueden obrar milagros y que, por increíble que parezca, el talento puede ser suficiente para que crítica y público coincidan en reconocer el enorme mérito de todo el equipo.

El espectador cuando entra en una sala a ver una película no tiene en cuenta el presupuesto, los días de rodaje, el esfuerzo económico y personal del proyecto, los años de espera buscando financiación, etc. Y así debe ser. Valoras si te gusta o no la película y ya está. Pero en este caso es costoso e injusto obviar esta información porque hablamos de un film de 65.000 euros de presupuesto, de 13 días de rodaje, de un equipo al completo que ha cedido su sueldo para apoyar a la producción,... en fin, en definitiva de hacer un milagro.


Dicho esto, Rodrigo Sorogoyen dirige su primera película en solitario tras compartir tarea con Peris Romano en "8 citas". "Stockholm" cuenta, a través de la relación de un par de jóvenes que se conocen en una noche de fiesta, la historia del Jekill y Mr Hide que podemos tener cualquiera en nuestra vida diaria. Aunque es atemporal, es difícil no reconocerse en alguna de las actitudes de sus dos protagonistas, una pareja de la que, intencionadamente, no conocemos ni sus nombres ni su pasado.

Esa pareja la interpreta con maestría Aura Garrido y Javier Pereira. Dos actores cuya integración en el proyecto fue total y absoluta y así se demuestra en su maravilloso trabajo. Una apuesta que roza lo puramente teatral pero que, a la vez, transmite cine clásico. A través de sus actos descubrimos nuestras propias necesidades, las que nos incitan a tenerlo todo y tenerlo ya.

Premiada en el pasado Festival de Málaga con las Biznagas a mejor dirección, mejor actriz y mejor guión novel, su estreno en 15 salas este fin de semana sólo se puede considerar como éxito. Estos reconocimientos reflejan el calado de una película que mantiene el interés, evitando el cansancio evidente que podría provocar hora y media de conversación entre dos personas. El trabajo de guión, por tanto, es elogiable y plausible.

A partir de ahora, tendremos que acostumbrarnos a disfrutar de películas españolas realizadas con muy bajo presupuesto. En el cine, como en la sociedad en general, la clase media está desapareciendo. Pese a todas las dificultades es justo valorar el excelente producto calidad/precio que es "Stockholm". Bienvenidos a la ilusión!



José Daniel Díaz

sábado, 2 de noviembre de 2013

Crítica: "Vivir es fácil con los ojos cerrados"

Como grata sorpresa podemos definir la nueva película de David Trueba, un cineasta no siempre bien considerado al que le cuesta llegar al gran público. Con "Vivir es fácil con los ojos cerrados" consigue su título más redondo, el que conjuga a la perfección el ámbito más independiente con el puramente comercial. Presentada con éxito en el pasado festival de cine de San Sebastian, no sería extraño que consiguiera cierto protagonismo en los próximos premios Goya. 

Siempre es interesante descubrir cuál es el nuevo proyecto de David Trueba. Aunque he seguido con interés su trayectoria profesional, hasta ahora no había conseguido engancharme a ninguno de sus proyectos. Admito su buen-hacer en "La buena vida", película costumbrista adolescente de correcta factura, o su madurez en "Soldados de Salamina", pero, aún así, me faltaba un bombazo. "Vivir es fácil con los ojos cerrados" es entrañable, emocionante, inocente, salvadora del ser humano en cierta medida y, desde luego, cine de máxima calidad.

Basada en hechos reales, el título hace mención al inicio de una de las canciones de The Beatles. El viaje de un profesor de inglés hasta Almería para conocer a John Lennon en el año 1966, es la excusa para fabricar una road movie de fuerte carga dramática pero con un estilo de narración amable y atractivo. Antonio (Javier Cámara), este simpático maestro, recogerá a dos adolescentes, Belen (Natalia de Molina) y Juanjo (Francesc Colomer), que se han escapado de sus hogares con la esperanza de encontrar un mejor mundo ahí fuera.

Hay que destacar a un colosal Javier Cámara que, una vez más, engrandece un personaje que le va "como anillo al dedo". Ese carácter agradable y disciplinado a la par que comprensivo y práctico, unido a una generosa honradez y humildad, dibuja un hombre que te hace recuperar la esperanza en la humanidad. Su preocupación por los demás ayuda a dos jóvenes algo perdidos, con problemas serios que no saben afrontar.


Francesc Colomer que ya triunfó con "Pa negre", forma una buena pareja con la semidesconocida Natalia de Molina logrando una química creíble y realista. Ambos actores se nutren de la experiencia de Javier Cámara y logran ser unos perfectos complementos para la película. Sería justo afirmar que la mano de David Trueba ha conseguido encauzar, gracias a una fantástica dirección de actores, unas personalidades en principio poco relacionadas.

El retrato de esa España de los años 60 nos traslada a una época no tan lejana, pero sí algo olvidada. Una ambientación fantástica, una banda sonora perfecta y una puesta en escena práctica y solvente, permiten al espectador trasladarse a unos años complicados, de escaso nivel intelectual pero de mucha fuerza y coraje. Una película que te impulsa a mirar el futuro de otra manera y te ayuda a minimizar las dificultades actuales; un film que nos da a conocer la mejor versión del ser humano y eso hacía mucha falta recuperarlo.



José Daniel Díaz

viernes, 27 de septiembre de 2013

"Vivir es fácil con los ojos cerrados" de David Trueba y "La herida" de Fernando Franco traen el mejor cine español al Festival de San Sebastian


Se está acabando esta edición del Festival de San Sebastián y si ha habido una cinematografía destacada, ésa ha sido la española. La Sección Oficial nos traía otros dos títulos muy esperados, "Vivir es fácil con los ojos cerrados" de David Trueba y "La herida" de Fernando Franco; dos títulos muy bien recibidos en Donosti con muchas posibilidades de rascar premio en forma de Concha. En la Sección Perlas destacar la espectacular "Gravity" de Alfonso Cuarón.

Poco sabíamos de la nueva producción de David Trueba. Llegó por los pelos para esta edición del Festival y tan sólo nos llegaban informaciones relacionadas con el viaje de un maestro de escuela en el año 66 cuyo destino es Almería para conocer a John Lennon, que se encuentra allí rodando una película. Cuando por fin disfrutamos de la proyección, nos damos cuenta que es algo más, un retrato de sentimientos mezclado con nostalgia que te encoge el corazón.

El director se acompaña de unos actores en estado de gracia destacando, por supuesto, al siempre solvente Javier Cámara que vuelve a regalarnos un personaje entrañable, imposible no quererle. Se acompaña de dos chavales que bien podrían ser el futuro del cine español. A Francesc Colomer ya le conocíamos de su papel en "Pa negre" y Natalia de Molina, una chica más desconocida pero fantástica en su papel.

David Trueba nos enseña una época sin evitar su crudeza pero sin entrar en el dramatismo. Es sutil, afincado en un compendio de pequeños detalles que bien pueden ayudar a caer una lágrima o esbozar una sonrisa. Una película amable, sincera y honesta que no se debería olvidar en el Palmarés.


Más pequeña e intimista es la ópera prima de Fernando Franco, "La herida". Una historia que retrata una enfermedad muy desconocida llamada "borderline" o transtorno límite de personalidad. Marian Alvarez interpreta a la perfección a una mujer que sufre gravemente este transtorno y que ve cómo le va mermando en todas las facetas de su vida (sentimental, laboral, familiar, social, etc).

Durísima apuesta del joven director que se atreve con un complicado guión, difícil de mantener con un ritmo adecuado y que, sin embargo, salva con dignidad. Imágenes crudas y, en algún caso, desagradables desafían al espectador para que sienta el dolor y el sufrimiento de estas personas. De lo mejorcito de la Sección Oficial.

Y terminamos con otra pequeña joya que ha traído Donosti. "Gravity" de Alfonso Cuarón, que inauguró el Festival de Venecia, ha sido una agradable y sorprendente apuesta. Visualmente impactante, no es una película más, es una experiencia sensorial que enfoca una nueva forma de hacer cine. Desde el minuto uno hasta el final del metraje, te sientes encajado en tu asiento incapaz de cambiar la mirada.

George Clooney y Sandra Bullock interpretan a dos astronautas que se encuentran arreglando un satélite americano. Allá desde el espacio, sin más ayuda que la pueda aportar tu compañero, sufrirán mil percances que convertirán una odisea el regreso a la Tierra. Brillantes interpretaciones para una película totalmente distinta a todo lo que hubiéramos visto antes. Recomendable e incluso diría, que obligada.

José Daniel Díaz

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Ni "Caníbal" de Martín Cuenca ni "Oktober November" de Spielmann elevan el nivel de la Sección Oficial del Festival de San Sebastian


El cine español sigue siendo el gran protagonista de esta edición del Festival de San Sebastián. A falta de grandes estrellas americanas, el pulso lo está manteniendo un buen puñado de películas nacionales y algunos cineastas latinoamericanos de renombre. Esta vez el turno le llegaba a la esperada "Caníbal" que venía con un aparente buen recibimiento en Toronto. Completaba la Sección Oficial de la jornada la intranscendente "Oktober November" de Gotz Spielmann.

 Antonio de la Torre es lo más destacado de "Caníbal", el retrato de un sastre retraído, tímido y poco sociable que, en ocasiones, se transforma en un peligroso asesino que se come a sus víctimas. Esta sinopsis que bien podría parecer la de un thriller de suspense o incluso de terror, Manuel Martín Cuenca lo encauza por el camino de la inquietud, de la intranquilidad, esperando una reacción sobrecogedora en el espectador. Lo consigue durante su primera media hora de metraje donde nos regala algunos planos que bien podrían pasar a la historia del cine español.

Lamentablemente tras esa media hora de intriga, la trama se hunde estrepitosamente en un cúmulo de silencios, rutinas y conversaciones vanales que roba al público la esperanza de vivir algo más apasionante y atractivo. Olimpia Melinte mantiene el ritmo a duras penas, sobrepasada por un papel nada convencional. Una pequeña decepción para la crítica que contaba con esta película entre sus posibles favoritas.

Menos esperábamos de "Oktober November" de Gotz Spielmann y, francamente, ha cubierto las expectativas. La historia de dos hermanas, una actriz de éxito y la otra gerente del hostal familiar a su pesar, se logra ver con tranquilidad, sin cambios bruscos en el ritmo aunque sin chispa. Los detalles son importantes para el director pero, quizás, su vocación extremadamente anticomercial haya derivado en un título por momentos aburrido y muy larga.


Entre el resto de películas queríamos destacar la presentación en Perlas de la ganadora del Oso de Oro en Berlín, la rumana "Child´s pose" de Calin Peter Netzer que en España se distribuirá con el nombre "La postura del hijo". He de reconocer que me ha fascinado este film que habla de responsabilidades, de asumir culpas y de los incovenientes de sobreproteger a un hijo por parte de su progenitor.

"Child´s pose" cuenta la pelea de una madre de alto nivel social que lucha por evitar la cárcel para su hijo por haber atropellado a un niño. Rápidamente habla con sus contactos y, a base de sobornos y chantajes, mueve los hilos para que su hijo no asuma la responsabilidad de lo ocurrido. La actriz Luminita Gheorghiu borda su papel, sobre todo en los últimos minutos de película donde nos ofrece una auténtica lección de interpretación.

Finalmente destacar en la Sección Zabaltegi la proyección del documental "Serrat y Sabina: El símbolo y el cuate" que narra la última gira latinoamericana de esos dos astros de la música y que fue recibida en Donosti con mucha frialdad. Acudieron a esta bella ciudad los dos protagonistas que ofrecieron una rueda de prensa que seguramente recordemos mucho tiempo ya que fue inevitable escuchar con deleite y nostalgia cómo recitaba Sabina y la sabiduría de Serrat.

José Daniel Díaz

lunes, 23 de septiembre de 2013

"Las brujas de Zugarramurdi" desatan la pasión en el Festival de San Sebastian


Se veía venir. "Las brujas de Zugarramurdi" de Alex de la Iglesia se ha convertido en el gran acontecimiento de la jornada y, posiblemente, del Festival. Se han unido varias circunstancias: un director que siempre crea expectación, un plantel lleno de estrellas del momento encabezado por Mario Casas y Hugo Silva y contar en su reparto con uno de los premios Donosti de este año, la actriz española Carmen Maura.

Tanto el pase de prensa como la rueda posterior estuvo abarrotada. La expectación, por tanto, era máxima. Y en cierta manera estaba justificado. Alex de la Iglesia es de los pocos cineastas españoles con sello propio, de los que se atreven a hacer un cine distinto y diferenciador. "Las brujas de Zugarramurdi" no ha sido una excepción. Un inicio demoledor, divertido y transgresor, poco a poco se va diluyendo en una historia más plana y previsible.


Cuenta la película la historia de dos atracadores de poca monta que tras robar en una joyería deciden escapar a Francia. No pensaban que por el camino se encontrarían con un pueblo llamado Zugarramurdi, del que no será tan fácil huir. Interpretado por los citados Carmen Maura, Hugo Silva y Mario Casas, se añaden al reparto Jaime Ordoñez, Macarena Gómez, Carolina Bang, Terele Pávez, Santiago Segura, Enrique Villén y Carlos Areces.

De la Sección Perlas, dos títulos han tenido cierto protagonismo esta jornada. La primera es la chilena "Gloria" de Sebastián Lelio, que ya consiguió el Oso de plata a la mejor actriz para Paulina García. El reconocimiento obtenido es justísimo, dado que la intérprete es la que carga con toda la responsabilidad del film, y lo hace de una manera deslumbrante.

La historia de una mujer madura que se siente sola y no acaba de reencontrar el amor, es una mezcla de humor y drama tan real como la vida misma. Con una banda sonora llena de temas casposos pero acordes a la situación de la protagonista, este retrato social y rutinario de Gloria ha gustado en su presentación en San Sebastián.


Menos éxito ha tenido la segunda proyección de la jornada en la Sección Perlas. "Fruitvale Station" de Ryan Coogler, ganadora en el pasado Festival de Sundance, ha sido una pequeña decepción. Cuenta las últimas horas de vida de un chico negro que fue asesinado por un policía blanco en una estación de Metro sin motivo aparente de por medio.


Es una película tramposa cuyo formato ideal hubiera sido el documental. Todo el metraje se dedica a mostrar lo buen chico que era el fallecido, cómo se había reintegrado a la sociedad, su maravillosa relación familiar pese a sus escarceos con las drogas de épocas pasadas y, en general, a limpiar su imagen para hacer más aterrador (si cabe) el asesinato del que fue objeto.

Entre las actividades paralelas podemos destacar la entrega del Premio nacional de cinematografía al cineasta Juan Antonio Bayona. La polémica llegó tras sus palabras críticas con el Gobierno y su frío saludo al Ministro José Ignacio Wert, personalidad que entregaba el galardón.

José Daniel Díaz

domingo, 22 de septiembre de 2013

"Enemy" y "Le Week-end", claros y oscuros en la Sección Oficial del Festival de San Sebastian


Llegó lo bueno, los que se disputarán la Concha de Oro de este año. Y la reacción ha sido muy distinta. Mientras "Enemy" de Denis Villeneuve ha perturbado y atraído a la crítica, "Le Week-end" de Roger Mitchell se ha quedado en medio de la nada con una historia llena de tópicos y poco fondo. En la Sección Perlas se presentó una joya llamada "Like father, like son" de Kore-eda y en el Velódromo la aventura infantil "Zipi y Zape y el club de la canica" de Oskar Santos.

Tras el éxito que cosechó "Incendies", Denis Villeneuve se presentaba en San Sebastian con la adaptación de "El doble" de José Saramago. "Enemy", interpretado por Jake Gyllenhaal y Sarah Gadon, es perturbadora, atractiva, compleja y de difícil comprensión. La trama cuenta la extraña historia de un profesor que descubre que existe un actor de tercera exactamente igual a él.

Como el mismo director comentaba, la película requeriría de más de un visionado para entenderla. Llena de detalles, dobles interpretaciones y metáforas, Villeneuve plantea más preguntas que respuestas y deja un poso de desconcierto notable entre el público.

"Le Week-end" de Roger Mitchell (director de "Notting Hill") intenta emular al mejor Woody Allen y se queda en un discreto relato de reencuentros y desamor algo vacío e irreal. Tanto Jim Broadbent como Lindsay Duncan dan lo mejor de sí mismos por sacar adelante un proyecto simplón que parece cogido de retazos de otras películas. Posiblemente lo mejor de la película sea Jeff Goldblum que con un pequeño papel consigue cambiar el ritmo de la historia.

Maravillosa. No se puede definir de otra forma a "Like father, like son" de Kore-eda. Ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes, nos encontramos ante un título que nos costará olvidar. Tras 6 años educando a un niño, el hospital llama a los padres para anunciarles que hubo un intercambio de bebes al nacer. El dilema ético y moral sobre si continuar con el niño con el que has convivido este tiempo o cambiarlo por el que lleva tu sangre se convierte en un constante desafío para ambas familias.


Kore-eda es meticuloso manteniendo el ritmo adecuado de narración y regalando multitud de información sobre las diferencias entre una familia acomodada de ciudad con una más pobre pero a la vez más cercana. Cada secuencia es un descubrimiento, un nuevo dato a tener en cuenta. Destacar las grandes interpretaciones de los dos niños, fantásticos en una película totalmente redonda. Gran favorita para llevarse el premio del público en la Sección Perlas.

Terminamos con la proyección de "Zipi y Zape y el club de la canica" de Oskar Santos. Aventurera y mágica, entretenida y divertida, ideal para jóvenes adolescentes. De notable factura técnica, las travesuras de estos dos míticos personajes del cómic en un internado gobernado por un déspota Falconetti, ha salido airoso y reforzado de su examen en Donosti. 


José Daniel Díaz

sábado, 21 de septiembre de 2013

"Futbolín" de Juan José Campanella inaugura un Festival de San Sebastian concienciado con la crisis


Pues ya estamos aquí un año más. Siempre es un placer aterrizar en Donosti y disfrutar de una semana frenética de cine. Todo apunta a que llegarán al Festival menos estrellas que el pasado año pero, aún así, la programación vuelve a regalarnos un buen puñado de títulos de sumo interés. El primero en caer fue la película inaugural de este año, la animada "Futbolín" dirigida por Juan José Campanella.

José Luis Rebordinos, director del Certamen, ha arriesgado programando por primera vez en los 61 años de Festival, una película de animación como película inaugural de la Sección Oficial. Es cierto que al estar detrás el mítico director argentino, no nos encontrábamos ante un título más de dibujos animados. Acompañado por uno de los dobladores en la versión española, el presentador Arturo Valls, Campanella aseguró que era "una película tan de fútbol, como Casablanca de guerra".

"Futbolín" si bien entretiene y tiene algunos gags cómicos de cierto nivel, el conjunto nos dejó algo fríos y aún dudamos si disponía de la calidad suficiente como para inaugurar la 61 edición del Festival. Dirigido a un público joven, el director lamentó no tener en la Kursaal más niños que pudieran disfrutar de la proyección.

"The face of love" de Arie Posin inauguró la Sección Perlas con división de opiniones. Interpretada por Annete Benning (presente en San Sebastian junto al director), Ed Harris y Robin Williams, esta historia de amores no superados se encierra en un formato de telefilme que sólo la buena labor de los actores logra rescatar. Una mujer que perdió a su marido en un trágico accidente, encuentra un hombre de un aspecto físico prácticamente igual al de su marido fallecido con el que intentará recuperar la relación que se rompió de forma tan brusca.

También en la Sección Perlas se proyectó la última locura de Terry Gilliam, la presentada en Venecia "The zero theorem" con Cristoph Waltz de protagonista. Una película futurista que peca de pretenciosidad intentando revelar el sentido de la vida y las grandes preguntas del Universo. Mala nota por parte de la prensa que aún se pregunta qué pintaba este título en Perlas. Un hombre extraño, introvertido, espera una llamada que le diga cuál es su objetivo en la vida mientras trabaja de sol a sol en una empresa generando entidades.

Entre los eventos paralelos del día, tuvimos la presentación por parte de Paco Arango y Miguel Ángel Muñoz de un bonito proyecto para recaudar fondos para la Fundación Aladina que, como sabéis, destina los fondos para ayudar a los niños enfermos de cáncer.
Además se presentó la primera Muestra de Cortos sin Cortes patrocinado por Unión Fenosa y que contó con el apadrinamiento de los actores José Coronado y Bárbara Goenaga.

José Daniel Díaz

lunes, 16 de septiembre de 2013

Crítica: "La gran familia española"

Había muchas expectativas con la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo. Tras la fantástica "Azuloscurocasinegro" y las entretenidas "Gordos" y "Primos", todos esperábamos la película definitiva del joven director. Y no ha decepcionado. "La gran familia española" es un retrato social lleno de emoción, nostalgia y algo de humor, que se coloca a la altura de su ópera prima.

Este último trimestre del año se plantea como el más fuerte del 2013 para el cine español. "Justin y la espada del valor", "Las brujas de Zugarramurdi", "Caníbal" y "3 bodas de más" son algunos títulos que se estrenarán en este final del año con altas esperanzas de éxito. Dentro de este grupo, por supuesto, estaba esta comedia nostálgica que arrancará más de una sonrisa y más de una lágrima.

Todo transcurre en apenas unas horas, las que duraron la final del Mundial de fútbol que ganó España. Con ese telón de fondo, y con una boda de por medio que no podía haberse celebrado en peor momento, se desarrolla toda una trama de claro-oscuros donde las intimidades de la familia se pondrán de manifiesto a lo largo de la película.

Cada familia es un mundo, y en todas las familias "cuecen habas". Ése parece ser el mensaje de Daniel Sánchez Arévalo que vuelve a contar con sus actores fetiche como son Quim Gutiérrez y Antonio de la Torre, amén de un cameo de Raúl Arévalo, habitual en todos sus títulos. Además, en esta ocasión, se completa el reparto con Verónica Echegui, Miquel Fernández, un espléndido Roberto Álamo y los chavales Patrick Criado, Arantxa Martí y Sandra Martín.


A través de los sentimientos y situaciones que surgen, el director desarrolla un enrevesado trabajo de desarrollo de personajes. Su habilidad para montar un amplio engranaje de subtramas relacionadas entre sí es de gran mérito. A eso hay que añadir dosis de humor fantásticas, sobre todo a cargo del personaje de Roberto Álamo, un auténtico regalo a la interpretación.

En definitiva, una película redonda (nunca mejor dicho), recomendable, que pone el listón muy alto para un director acostumbrado a los retos y que ha hecho de su cine cotidiano y amigable una seña de identidad. La nueva generación de actores que ya prometía en "Azuloscurocasinegro" son una realidad, una maravillosa realidad.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Crítica: "Justin y la espada del valor"


Antonio Banderas sigue siendo el gran representante del cine español por el mundo. No sólo por su nacionalidad, sino también por su compromiso. Nadie duda que es uno de los grandes embajadores en Estados Unidos, muy por encima de otros que no creo necesario ni nombrar. "Justin y la espada del valor" es un ejemplo más de ese compromiso, una película de animación que nada tiene que envidiar a las grandes producciones hollywoodienses y que supera con creces "El lince perdido", su primera incursión en el género.

Antonio Banderas, que actúa como productor y dobla uno de los personajes, vuelve a contar con Manuel Sicilia como director. "El lince perdido" fue un buen intento aunque algo fallido, sobre todo en la parte técnica. "Justin y la espada del valor" mejora considerablemente ese aspecto aprovechando un guión lleno de fantasía y de carácter eminentemente infantil.

Ambientada en la época medieval, aunque ignorando exactamente dónde, la historia de Justin transmite valores como la amistad, dar la palabra, la honestidad y la humildad. Sin embargo, hay un mensaje que sobresale por encima de las demás: Perseguir y luchar por tus sueños. 


El principal acierto de la película es utilizar el cine de aventuras como motor principal del guión. Pequeñas, pero fantásticas, dosis de humor complementan una trama donde no faltan los buenos y los malos, los personajes cómicos y los más dramáticos, los más tiernos y los más duros de corazón. Por momentos recuerda a títulos como "Destino de caballero" ó "La princesa prometida".

Con un presupuesto que ronda los 22 millones de euros, esta producción se ha convertido en una de las más caras y ambiciosas del cine español. La taquilla, por tanto, vuelve a ser fundamental para que más productos como éste salgan a la luz. La película lo merece.