miércoles, 10 de junio de 2026

"Un hombre de verdad" de Liteo Pedregal, mazazo a los micromachismos que tenemos normalizados

Hay películas que esconden mensajes muy necesarios para la sociedad. "Un hombre de verdad" de Liteo Pedregal es, sin duda, una de ellas. Un puñetazo a la masculinidad tóxica y a los micromachismos a través de un hombre que analiza en su edad madura cuál ha sido su comportamiento con ellas.

Carlos Olalla interpreta a Guillermo, un neurocirujano jubilado, aficionado a las maquetas y la pintura que siempre ha considerado a su mujer la gran prioridad desde su mirada antigua y clasista. Bien podría utilizar el dicho, "todo por ella pero sin ella", porque lo de menos son sus necesidades o sus intereses. Un tipo de hombre que abunda en nuestra sociedad y que aún no sabe que jamás hará feliz a su mujer.

Liteo Pedregal, junto con Roberto Alfaro, firma un guion certero y muy real. Más de uno agachará la cabeza mientras se ve reconocido en actitudes de su homólogo en pantalla. Pero es bueno poner un espejo a veces. Resulta más fácil darse cuenta de ciertas cosas si te las muestran tal y como son, si lo ves en otros aunque pudieras ser tú mismo.


Y es un acierto que sean las mujeres que le rodean (Olivia Molina que interpreta a su hija, Rosario Pardo en el papel de vecina, Laura de la Uz como asistenta y Natalia Dicenta como amante) quienes le muestren cuáles son sus necesidades, su manera de pensar, su manera de sentir y lo que buscan realmente en un padre, en un marido o en un amigo. Ellas cada vez están menos dispuestas a ser esclavas de un hombre y piensan más en la soledad e independencia como una vía de futuro más satisfactoria.


Aunque maneja algunos tópicos, el conjunto es un buen retrato sobre la visión desfasada del hombre en las relaciones de pareja y de trato en general. Para que todos nos lo hagamos mirar.

José Daniel Díaz

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