Siempre nos gusta destacar algún estreno que merezca la pena pero que apenas tenga promoción o poco público conozca. Es el caso de "Mary Anning y la playa de los dinosaurios" de Marcel Barelli, una película de animación muy bonita y reveladora sobre la primera paleontóloga reconocida como tal. Un alegato por la igualdad y la lucha para defender la verdad.
Ya en 2020 el director Francis Lee escribía y dirigía "Ammonite" que contaba la supuesta relación sentimental entre la paleontóloga Mary Anning y Charlotte Munchinson, una mujer casada. Lo cierto es que nunca se demostró tal relación y la película, interpretada por Kate Winslet y Saoirse Ronan, se quedó en una imagen sesgada de una mujer clave para la ciencia.
Ahora "Mary Anning y la playa de los dinosaurios", en otro formato y con la mirada puesta en sus inicios como paleontóloga con apenas 12 años, curiosamente se permite menos licencias que el título anterior y resulta más creíble. Aunque su público objetivo sea infantil y juvenil, esta película da una valiosa lección a pequeños y grandes. La lucha de Mary Anning en el siglo XIX por demostrar la existencia de seres vivos millones de años atrás y, de paso, reforzar el peso de las mujeres en la sociedad, la ha convertido en un referente femenino en el ámbito científico y social.
Presentada en el prestigioso Festival de animación de Annecy y en la Seminci de Valladolid, con una animación aparentemente sencilla pero muy elegante, desarrolla una preciosa historia que muestra la valentía de una mujer sin apenas estudios y de una clase social humilde. Mary Anning es un referente para el feminismo y para la ciencia, una persona a la que admirar.
En poco más de una hora conocemos y admiramos a una niña dispuesta a enfrentarse a los mayores por sus creencias, aunque sea molesta para los estándares establecidos. Pero también demuestra que el apoyo de las personas más cercanas y de aquellas que confían en ella, son un impulso totalmente necesario para alcanzar los objetivos.
Ya podéis disfrutar en cines de una película directa, entretenida, biográfica, científica y, sobre todo, muy didáctica. Conocer a Mary Anning debería ser asignatura obligatoria en las escuelas para que muchas más Mary Annings se atrevan a romper con lo establecido y defiendan aquello en lo que creen.
José Daniel Díaz



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