miércoles, 5 de agosto de 2026

"El síndrome Rembrandt" de Pierre Schoeller, concienciación al extremo del extremo sobre el cambio climático

No podía llegar en un momento más adecuado el estreno de "El síndrome Rembrandt" de Pierre Schoeller, una reflexión extrema sobre el cambio climático y el futuro que nos espera. Utilizando a dos ingenieros especializados en energía nuclear, el director y coguionista desarrolla un alegato contundente sobre las graves consecuencias que se percibirán en el planeta en un futuro próximo.

Ahora que aún estamos apagando los incendios forestales en Europa, especialmente Francia, Grecia y España, "El síndrome de Rembrandt" de Pierre Schoeller viene a recordar la influencia tan importante que tiene en la gravísima consecuencia de esas catástrofes el imparable cambio climático. Para reafirmar esta afirmación utiliza en la película a dos ingenieros especializados en energía nuclear interpretados por Camille Cottin y Romain Duris, dos de los actores franceses más reconocidos e internacionales.

Es impactante descubrir las consecuencias del incremento de la temperatura en los últimos años, su influencia sobre la despolarización y en los agresivos ataques de la naturaleza en forma de seísmos, maremotos o vientos huracanados. El director enlaza de una manera un tanto forzada la sensibilidad del arte encarnada en la obra "El anciano" de Rembrandt con la sensibilización medioambiental. Como si una cosa estuviera relacionada con la otra. Es cuanto menos extraño pero el mensaje cala en el espectador.


Camille Cottin interpreta a la ingeniera con mayor evolución en la película y, por tanto, más exigencia. Es una actriz labrada en mil batallas y se la nota. Consigue ser convincente pese a sus aparentes inexplicables actos. Su marido, también ingeniero e interpretado por Romain Duris, mantiene la posición en su papel escéptico. De alguna forma, el director nos traslada las dos realidades de la sociedad, la que se asusta por lo que está por venir y la que no niega la existencia del cambio climático pero se mantiene en una posición de parálisis permanente.


Aunque la película se enrolla en una serie de piruetas para lanzar el mensaje, algunas de ellas realmente difíciles de entender, no es menos cierto que el objetivo es totalmente necesario. "El síndrome de Rembrandt" llega en el momento adecuado, traslada una realidad que hay que tomar muy en serio y utiliza para ello dos actores de categoría. Si consigue generar en el espectador lo mismo que me ha generado en mí, habrá valido la pena.

José Daniel Díaz

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